VIVIENDA PARA DOS MÉDICOS
Calle Princesa - Murcia

2006
REFORMA DE DESPACHOS MÉDICOS PARA VIVIENDA EN DOS NIVELES

“Somewhere between job and home”.

Tradicionalmente en la cultura occidental, el lugar de trabajo (homo faber) se distinguía del lugar de descanso (homo videns). El crecimiento de las ciudades supuso más tiempo de desplazamientos, sustraído a la vida doméstica.

Las nuevas tecnologías y la Red, posibilitan con la conexión en tiempo real, reducir el espacio a cero, a través de prótesis terminales con cualquier rincón del mundo; ya es posible trabajar sin desplazarse conciliando la dialéctica faber-videns.

Las conversaciones previas al trabajo, fueron apuntando las claves de esta actuación:

Mª Carmen: la idea de casa que queremos es la de plantear una zona para usar durante el día en el primer nivel y otra de dormitorio en el superior.

Arquitectos: me parece correcto. Además el espacio de que disponemos es escaso, por lo que la posición de la escalera, limitada por la estructura existente, es muy importante y la compartimentación debe reducirse estrictamente a lo necesario.

Raúl: Nos gustaría además una zona de trabajo en ese segundo nivel, para no tener que estar constantemente subiendo o bajando, y que la casa tuviese mucha luz, toda la que se pueda.

Arquitectos: Con una fachada de sólo tres huecos por planta, algo justos de medidas, y un patio interior de apoyo, lo mejor es facilitar transparencias por las que penetre desde esos focos la luz: puertas las justas y tanto ellas como el resto de paramentos podemos construirlos con vidrios de suelo a techo.

Mª Carmen: puestos a tratar esos cristales, me parece interesante darles un contenido que personalice esta vivienda. Ya que es la de dos médicos, ¿podrían incorporar imágenes y elementos de mundo profesional en que nos movemos?

Raúl: aunque somos médicos que comienzan, tenemos claro una cosa: nuestro trabajo no está impulsado sólo por la investigación y los avances técnicos. Aunque las posibilidades de curar se han multiplicado muchísimo, son personas a quienes atiendes y por desgracia, enfermos. Cuando pones los medios para dar la salud, estás reconociendo la dignidad que tiene toda persona, también cuando son paliativos, o no hay éxito en el tratamiento.

Arquitectos: Ya veo. Vuestra casa puede ser un lugar de descanso después de una larga jornada en el hospital, o de un fin de semana con una guardia de 24 horas, pero también ¿porqué no?, puede ser a la vez un referente de las motivaciones que os llevan a volver al trabajo con la ilusión de realizar un servicio que llena vuestras vidas. En ese sentido, creo que nada os estimulará tanto como ese texto del humanismo griego de Hipócrates de Cos (*), en el que expresa el compromiso del médico consigo mismo, con la trascendencia y con la sociedad.

Mª Carmen: si es posible que esté en un lugar de paso como la escalera; aportará además decoración a este recorrido. Creo estar imaginándolo ya. Incluso parecerá que cada peldaño que avanzas te permite contemplar de forma diferente el contenido de ese alegato, tan ejemplar como devaluado en nuestros días. ¡Una vez más la historia nos alecciona, para que no repitamos los errores del pasado en el futuro!

(*) “Por Apolo médico y Esculapio, juro: por Higeia, Panacea y todos los dioses y diosas a quienes pongo por testigos de la observancia de este voto, que me obligo a cumplir lo que ofrezco con todas mis fuerzas y voluntad.

Tributaré a mi maestro de Medicina igual respeto que a los autores de mis días, partiendo con ellos mi fortuna y socorriéndoles en caso necesario; trataré a sus hijos como mis hermanos, y si quisieran aprender la ciencia, se las enseñaré desinteresadamente y sin otro género de recompensa. Instruiré con preceptos, lecciones habladas y demás métodos de enseñanza a mis hijos, a los de mis maestros y a los discípulos que me sigan bajo el convenio y juramento que determinan la la ley médica y a nadie más.

Fijaré el régimen de los enfermos del modo que le sea más conveniente, según mis facultades y mi conocimiento, evitando todo mal e injusticia.

No me avendré a pretensiones que afecten a la administración de venenos, ni persuadiré a persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a mujeres embarazadas pesarios o abortivos.

Mi vida la pasaré y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza.

No practicaré la talla, dejando esa operación y otras a los especialistas que se dedican a practicarla ordinariamente.

Cuando entre en una casa no llevaré otro propósito que el bien y la salud de los enfermos, cuidando mucho de no cometer intencionalmente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitando principalmente la seducción de las mujeres jóvenes, libres o esclavas. Guardaré reserva acerca de lo que oiga o vea en la sociedad y no será preciso que se divulgue, sea o no del dominio de mi profesión, considerando el ser discreto como un deber en semejantes casos.

Si observo con fidelidad mi juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí, la suerte adversa".

Hipócrates de Cos (460-377 a.C.)

'; } } if ($alinear=='der') echo '
'; ?>
'; echo $textoEnFotos; echo '
'; } $imgp = $dirImagenes.$nombreImagenes.$contI; $prop = getimagesize($imgp.".jpg"); echo ''; } ?>
'; } ?>